Déjà vu

El otro día me desperté algo nervioso, intranquilo. A duras penas logré escapar de un sueño del todo desconcertante. Mi madre era la propietaria de un bar en el cual yo trabajaba como camarero. Abrimos a media tarde, y al iniciar mi rutinario recorrido por las mesas para tomar nota de las bebidas, los clientes me miraban con el ceño fruncido y me espetaban: “No, gracias, ya nos vamos, que son las doce”. Extrañado, miré el reloj, que aún marcaba las cinco de la tarde. Por la ventana entraba un radiante sol que cegaba la vista. Así que pregunté, pero la respuesta fue de nuevo rotunda: “Son las doce. Esto está grabado y ahora lo estás viendo en diferido”.

Aliviado, salí de la cama. Me deshice, no sólo de mis dudas, al comprender que se trataba de un sueño. Pero no pude evitar imaginar lo que significaría el hecho de que todo trascurriera siempre como yo pude percibirlo aquella noche. No pude evitar pensar qué pasaría si viviéramos así, en diferido.

Seguro que más de uno asiente si vaticino que alguna vez ha dicho aquello de “esto ya lo he vivido”, o “aquí me da la sensación de que ya he estado antes”. Es el famoso déjà vu, la sensación del momento vivido. Desde la ciencia se atribuye este fenómeno a un fallo de la memoria, el solapamiento entre la memoria a corto y largo plazo. Suele ser una sensación que produce extrañeza, pero que no dura más que unos pocos segundos.

Imaginen, pese a ello, la posibilidad de vivir eternamente en diferido, en un continuo déjà vu. La película de nuestras vidas se convertiría en una cinta gastada, grabada con anterioridad que se reproduce ahora, tiempo después, en nuestra cabeza, sin que podamos si quiera darnos cuenta de qué ha acontecido ya y qué sucede ahora. Imaginen por un instante un mundo grabado. Todo se antojaría caótico e inestable.

Los trenes nunca llegarían a su hora. Nuestros hábitos alimenticios se verían continuamente alterados. Las horas, los días de la semana, los meses. El calendario entero dejaría de tener sentido. La programación televisiva y los horarios escolares serían incumplidos de manera sistemática. Reconocidos escritores volverían a componer sus obras sin saberlo. Políticos y autoridades repetirían incesantemente sus discursos, tratando de defenderse siempre ante un peligro continuamente acechante. El periodismo, la ciencia de la actualidad por antonomasia, se vería condenado a desaparecer. Los tiempos verbales venderían sus formas al caos absoluto. El día y la noche bailarían a su antojo. Todo, en fin, pasaría a regirse por la ilógica de la anarquía, sádica y caprichosa.

Imaginen qué ocurriría en un mundo tan vil. Vivimos presos del tiempo, esclavos del aquí y ahora al que pertenecemos. Con unos horarios impuestos, comemos cuando hay que comer, dormimos cuando hay que dormir. Los días trascurren, uno tras otros, siempre bajo las mismas reglas. Y nadie puede hacer nada por desafiar al futuro incierto. Sin embargo, más de una vez me parece tener de nuevo ese mismo sueño. Y quizá así sea. Puede que avancemos, sin saberlo, sobre una gran cinta de correr que siempre nos devuelva al mismo sitio. Quizá todo esto ya lo he vivido antes. Quizá ya lo haya escrito. Y quizás tú mismo que lees estas palabras no puedas evitar la sensación de haberlas oído ya en alguna parte.

 

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Acerca de pauborreda

Periodista en Valencia
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4 respuestas a Déjà vu

  1. Anonymous dijo:

    Llevo unas cejas salvajes porque me esperaba un artículo del viaje. En especial el bloqueo y continuación. Aunque quizás mañana me animo, en fin.

    PD: soy salgado

  2. Anonymous dijo:

    Es lo que tiene el diferido….Se puede repetir, editar, cortar, modificar….lo que se nos antoje. Y siempre sobre lo mismo. Un rollo….
    Y lo de tu madre al frente de un bar….no lo veo…

  3. Amparo dijo:

    Yo no me tomaria tan alegremente el tema de “déjà vu”, sabeis que está relacionado con la esquizofrenia y cierto tipo la epilepsia?

  4. Anonymous dijo:

    Es lo que tiene el diferido….Se puede repetir, editar, cortar, modificar….lo que se nos antoje. Y siempre sobre lo mismo. Un rollo….
    Y lo de tu madre al frente de un bar….no lo veo…
    Ramón Barreiro. (Es que me había olvidado de firmar)

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