Regreso al pasado (en las aulas): sobre el adoctrinamiento y la sumisión

La famosa “Vuelta al cole” ya ha llegado a nuestros grandes almacenes. Esta vez para traer una gratificante sorpresa: en nuestro caso, más de una decena de colegios públicos se harán eco de la propuesta sobre el uso del uniforme escolar (ni falta que hace hablar del resto de comunidades autónomas… en Madrid, por ejemplo, gracias a la iniciativa de Super-Esperanza, serán 30 los colegios agraciados).

Pero atención… estamos hablando de colegios públicos. Ya nada tendremos que envidiar a los Salesianos y Jesuítas de turno. ¡Por fin los pobres podremos dejar de aparentar ser pobres! Ahora todos nuestros niños, bien uniformados, militarizados, acudirán a las aulas en igualdad de condiciones. Eso sí, acudirán a las aulas como si de un rebaño de ovejas inútiles y sumisas se tratara.
Aunque tampoco podemos quejarnos, pues esta iniciativa ha venido acompañada de otra mucho más gratificante. La Generalitat Valenciana ayudará a cada niño matriculado con una donación económica de 20 euros (si su centro es nuevo participante del plan) ó 10 (si su centro ya ha participado anteriormente).
Esta noticia es verdaderamente confortable. De los 250 euros que puede llegar a costar el equipamiento completo de ropa y calzado, tan sólo tendremos que pagar 230 euros.
En cualquier caso, no creo que esto sea lo discutible, pues me parece bastante positivo que se dote de ayudas a aquellos alumnos cuyos centros decidan acogerse a esta nueva implantación. Lo discutible sería la necesidad de gastar dinero público en este proyecto. ¿O es que acaso la escuela pública está en tan buenas condiciones como para que nos podamos permitir el lujo de subvencionar los uniformes de los niños? ¿No creen que hay muchas otras necesidades que precisan de mayor prioridad?
Además, ¿qué es lo que se pretende uniformando a los niños? ¿Eliminar las desigualdades? Lo dudo mucho. En un uniforme se puede llevar un simple jersey… o un jersey de Lacoste. No nos engañemos; las desigualdades, los abusos y las envidias no van a desaparecer tan sólo con uniformar a los alumnos. Lo que sí desaparecería sería la esencia de la escuela pública, esto es, las propias diferencias entre los individuos, el pluralismo y la variedad.
La libertad de cada individuo radica en su derecho para la libre determinación. Libertad es decidir por tí mismo. Libertad es poder elegir qué ropa quieres llevar puesta cada día.
Uniformando a los niños no los estamos dotando de una mayor libertad, sino más bien todo lo contrario. Estamos privándoles de ella.
A mi entender, lo que se esconde en el fondo de todo esto, no es una forma de educar en que el estudiante sea cada vez más capaz de pensar y razonar por sí mismo…
Lo que se trata de inculcar, ya desde bien pronto, es un modelo de educación cuyo mayor exponente es el adoctrinamiento. Un modelo de educación en que el estudiante, lejos de actuar libremente, tan sólo podrá limitarse a recibir las lecciones magistrales (los sermones) del único poseedor de la verdad absoluta: el maestro, educador o instructor; en el sentido más cínico de la palabra. ¿Tan sólo a mi este prototipo educativo me hace recordar tiempos pasados?

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Acerca de pauborreda

Periodista en Valencia
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