Hasta el rabo todo es toro

El rojo, tradicionalmente asociado a la pasión, a la vitalidad, a la fuerza, pero también al peligro y a la vergüenza, inunda desde hace unas semanas no sólo las calles de las ciudades españolas, sino también la práctica totalidad del tiempo que ocupa la sección de deportes (y no sólo ésta) en los telediarios nacionales. La Roja es el nombre por el que se conoce la selección española de fútbol, que ayer debutó con derrota en el Mundial de Sudáfrica.
Y disculpen que me permita este juego de significados, pero resulta que de un tiempo a esta parte vengo notando una cierta devoción (quizá incluso fanatismo) hacia ese color tan bravo. Y como dicen que nada en extremo es bueno, no creo que esté de más replantearse este brote de nacionalismo que todo el mundo experimenta cuando se aproxima un acontecimiento deportivo de tal calibre.
La derrota de ayer por la tarde no habría resultado tan humillante si los medios de comunicación no hubieran estado durante semanas acribillándonos con el mensaje de la furia brava con que nuestra selección arrasaría el torneo. Los Manolos de Cuatro son un claro ejemplo de lo que no significa la palabra humildad. Lama ya nos deleitó con la humillación a aquel mendigo en la final de Hamburgo, pero junto con su inseparable Manu, tan dados ambos a este tipo de espectáculos, han llegado aún más lejos, riéndose mientras nativos africanos animaban al equipo español con banderas y bufandas rojigualdas.
Pero ni con esas. El inestimable apoyo extranjero no iba a resultar suficiente. España está en crisis, y el fútbol no podía ser menos. Los jugadores, casi funcionarios, quizá negociaran un recorte del 5% en el resultado final. Los números rojos del electrónico alarman. Lástima que no se vean las mismas cifras en las cartillas bancarias de los futbolistas. La Roja (eufemismo que parece querer evitar la carga política que supone la palabra España, aunque a muchos se les llena la boca con ella) será la selección que mayores primas reciba si logra alzarse con el título. 550.000 euros por barba no resultan fáciles de justificar ante una opinión pública que, sin embargo, se siente profundamente identificada con este grupo de nuevos ricos.
Como la crítica es el otro deporte rey de nuestro país, critiquemos. ¿Quién tiene la culpa de la derrota? ¿Las trompetas africanas? ¿Zapatero, como de costumbre? ¿Sara Carbonero por sacar a Iker de sus Casillas? Quizá fuera Manolo el del bombo (¿por qué se empeña en enfundarse en una camiseta dos tallas más pequeña?) el gafe de tan desafortunado tropiezo. En una imagen para la posteridad, que dice mucho de la comunión que esta selección inspira, el forofo se acercó a la Princesa antes del partido y le arreó un par de besos. Y es que por unos colores… algunos pierden hasta las formas.
No obstante, por un motivo u otro, al final de la corrida, la vaca suiza pudo con el toro español, aquel torito bravo del Fari que parecía iba a comerse el mundo. La vaca, a la suya, hizo lo que debía. Sin ostentación, ni acritud, ni soberbia. Sin hacer mucho ruido dejó manso a su rival.
Casualidad o no, el rojo también resulta ser el color de Media Markt, empresa que, si España ganaba todos los partidos, prometía devolver el dinero a todos aquellos que se hubieran comprado una tele en el plazo estipulado. Vaya desilusión deben de haberse llevado los 13.500 espabilados. Quizá los jugadores podrían haberse estirado un poco y ser ellos quienes corrieran con tales gastos. Pero como el marketing resulta ser la manera más moderna de embaucar a los tontos (aunque el lema de Media Markt se empeñe en decir lo contrario), y en una muestra casi irónica de la poca confianza que se le tiene a la Roja, esta empresa ha decidido reformular la promoción: se devolverá el precio de las teles compradas entre hoy y el lunes si España gana el Mundial. Apresúrense, hasta el rabo todo es toro.

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Acerca de pauborreda

Periodista en Valencia
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Una respuesta a Hasta el rabo todo es toro

  1. Anonymous dijo:

    Estos “funcionarios” de lujo ya hace mucho tiempo que redujeron su rendimiento, y en mucho más de un 5%. Precisamente, tal vez, porque sus emolumentos, su popularidad y su encumbramiento no han parado de sobrevalorarse. Pero a todos los funcionarios recortados, a los pensionistas congelados, a los parados, a los autónomos y empresarios venidos a menos, se la trae al pairo. El futbol, la pasión por los colores, y todo lo que sea orgullo deportivo, futbolístico casi eclusivamente, está por encima de todo. Una pena, pero es así.
    Ramón Barreiro.

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